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Día Internacional de las Mujeres Rurales

Si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, la producción agrícola en los países en desarrollo aumentaría entre 2,5 y 4% y el número de personas desnutridas en el mundo disminuiría aproximadamente entre un 12% y un 17% (FAO, 2011). Sin embargo, las mujeres en entornos rurales se enfrentan a una discriminación significativa en lo que respecta a la propiedad, la remuneración, la capacidad decisoria o el acceso a recursos y mercados.

Por Naciones Unidas | Fotos: Angular 

15 de octubre: Día Internacional de las Mujeres Rurales

Conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres rurales no solo es lo correcto, sino que es un ingrediente fundamental en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la desnutrición.

Y es que, si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, la producción agrícola en los países en desarrollo aumentaría entre 2,5 y 4% y el número de personas desnutridas en el mundo disminuiría aproximadamente entre un 12% y un 17% (FAO, 2011).

Sin embargo, las mujeres en entornos rurales se enfrentan a una discriminación significativa en lo que respecta a la propiedad, la remuneración, la capacidad decisoria o el acceso a recursos y mercados. A estos obstáculos de base se une ahora la guerra en Ucrania, un conflicto que atañe intensamente a las mujeres ucranianas, pero también a las mujeres de todo el mundo y, más aún, a las rurales.

De acuerdo al último informe de ONU Mujeres al respecto, el actual varapalo a los mercados alimentario y energético no ha hecho sino intensificar las disparidades de género, provocando tasas de inseguridad alimentaria, desnutrición y pobreza energética.

Las interrupciones mundiales del suministro de petróleo, gas y materias primas, junto con los vertiginosos precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes, han provocado una crisis del coste de vida que amenaza la subsistencia, la salud y el bienestar de las mujeres, especialmente las rurales.

Los aumentos alarmantes de la violencia de género, el sexo transaccional para la alimentación y la supervivencia, el matrimonio infantil (con niñas obligadas a abandonar la escuela) y las cargas de trabajo doméstico y de cuidados no remuneradas de las mujeres y las niñas están poniendo en peligro aún más su salud física y mental.

Este Día Internacional cuya temática es “Las mujeres rurales se enfrentan al incremento mundial del coste de la vida“, no olvidemos sus demandas, apreciemos su labor en el suministro de alimentos y servicios en zonas menos desarrolladas y reivindiquemos unas zonas rurales en las que puedan contar con las mismas oportunidades que los hombres. 

Mujer con un cuenco de comida y el eslogan Las mujeres rurales son fundamentales para lograr el hambre cero

Conoce los datos: Mujeres y niñas rurales

Descubre a través de esta infografía de ONU Mujeres los retos y las consecuencias a los que se enfrentan las mujeres y niñas rurales en comparación con los hombres o los entornos urbanos.

La inestimable contribución de las mujeres rurales al desarrollo

Las mujeres rurales-una cuarta parte de la población mundial- trabajan como agricultoras, asalariadas y empresarias. Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras. Además, garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones y ayudan a preparar a sus comunidades frente al cambio climático.

Sin embargo, como señala ONU Mujeres, las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.

Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. Su labor es invisible y no remunerada, a pesar de que las tareas aumentan y se endurecen debido a la migración de los hombres. Mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas.

Las madres de la selva

¿Ha llegado la Amazonia a su punto de inflexión, de no retorno? ¿Qué sucede con las personas que viven en medio del bosque, tratando de ganarse la vida y luchando por un futuro para sus hijos? Conocemos a diferentes mujeres —en Bolivia— que protegen la selva y buscan alcanzar la resiliencia ante un clima cambiante: Damary, Lutmi, María Edith y Consuelo, luchan por la Amazonía y por un futuro para sus familias dentro de ella.

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Tejer memoria

Patrimonio Cultural Inmaterial, legado ancestral, la técnica del tejido es tan rudimentaria como precisa. Pero ¿qué rasgos culturales se esconden detrás de una prenda de lana de oveja? ¿Puede un poncho revelarnos algo de nuestra propia identidad? En las manos de Guillermina Cabral está el secreto de este arte, un saber que se transmite de manera oral entre mujeres del oeste pampeano, pero que ella ejecuta como ninguna.

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Huir del horror

Boko Haram pretende establecer un califato en toda la región de su influencia; este grupo armado, a través de acciones de violencia brutal, ha obligado a huir de sus aldeas a millones de personas, generando una de las peores crisis humanitarias de los últimos años.

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La segunda muerte wayuu

En medio de un proceso de paz en Colombia, y una crisis económica en Venezuela, la etnia indígena wayuu se reúne en un espacio sin fronteras. El desierto de La Guajira que comparten ambos países es territorio de casi 300 mil indígenas. Es también, para muchos, un símbolo de corrupción, desnutrición y pobreza. A las orillas de las carreteras se ve contrabando de gasolina y productos regulados.

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Colores para quedarse

«Siempre he sospechado de lo bonito, y más cuando se trata de enaltecer la cultura indígena», dice Chantal Flores mientras recorre las calles de Santa Catarina Palopó, en Guatemala, donde un proyecto de intervenciones artísticas busca contrarrestar la desigualdad y los elevados índices de pobreza. ¿Pueden los colores generar recursos?

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Todas las aguas

La comunidad de Yishinachat huele a palosanto y a polvo. Cerca de las casas, humo frágil de pequeños braseros encendidos en el piso complementan los aromas de tierra adentro: es el Gran Chaco paraguayo. Yishinachat forma parte del departamento de Boquerón, el más grande del país: un tercio del territorio de Paraguay, con tan solo el 2% de la población total.

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Entre los demonios y el hambre

Laraba está sentada en medio de su choza de paja esquelética y abraza el cuerpo frágil de Kubi. Kubi llora, afónico, entrecortado: agónico. Afuera, entre cientos de chozas, otros cientos de cuerpos arrastran los pies por el desierto; avanzan lento contra el viento que es harmatán, más que eso: es aire con arena y polvo que golpea. No es brisa ni acaricia los cuerpos, es viento que desgarra.

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Mujeres cultivadoras de coca

Más allá de las tensiones que se dan en las dinámicas de la coca, distintas productoras de Bolivia han comenzado a hablar de sus propias experiencias. Si bien sus esfuerzos no han sido visibilizados, estas historias de mujeres muestran cómo ellas transforman sus territorios al contrarrestar dinámicas de violencia, crear vínculos comunitarios y abrir nuevos debates en torno a la dignidad y equidad.

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Los sueños de las mujeres Yuqui

El pueblo indígena Yuqui del trópico de Cochabamba es uno de los más pequeños en población del país con sólo 346 personas. Los Yuqui viven principalmente en la comunidad Bia Recuaté. Otros han migrado hasta el pueblo Chimoré que queda a unas dos horas en automóvil. Su reciente cambio de una vida nómada a vivir en casas y estar en contacto con el mundo exterior, llevó al pueblo Yuqui a este limbo, social y cultural. Aquí es donde encontramos a varias generaciones de mujeres, quienes cuentan sus días entre lágrimas, desde una profunda tristeza.

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El pan a pala

Mariana faena. Se despierta cuatro y media, cinco de la madrugada, y susurra una canción de cuna para su hijita más pequeña —de dos años— que se queja entre sueños. Una vez arriba, apronta la pava y abre un paquete de Baldo, la yerba brasilera económica con la que se ceba los primeros mates de una tanda que la acompaña de camino hasta el frigorífico de Durazno, donde faena.

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¿Sabías que…?

  • En promedio, las mujeres representan algo más del 40% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo, pudiendo llegar a más del 50% en determinadas partes de África y Asia.
  • Menos del 15%  de los propietarios de tierras en todo el mundo son mujeres.
  • En algunos países, más del 50% de las niñas de familias rurales pobres se casarán siendo niñas.

* Entrada publicada originalmente en Naciones Unidas. Compartimos y ampliamos la información porque creemos en este contenido.

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¿Qué hacen las Naciones Unidas? Debido a los poderes conferidos en su Carta y su carácter internacional único, las Naciones Unidas pueden tomar medidas ante los problemas a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI. Entre ellos se encuentran: Mantener la paz y la seguridad internacionales. Proteger los derechos humanos. Entregar ayuda humanitaria. Promover el desarrollo sostenible. Defender el derecho internacional.

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