Reportajes

Warmi Photo: residencia fotográfica en narrativa de género e identidad

La segunda residencia fotográfica en narrativa de género, identidad y territorio “Existimos Estallidxs” fue un evento internacional autogestionado por la colectiva boliviana Warmi Photo y que tuvo como objetivo dar continuidad, desde la creación artística colectiva, al espíritu de lucha, libertad y reconquista de los espacios públicos de los últimos estallidos sociales latinoamericanos antes de la pandemia por la Covid-19.

Texto & Fotos: Abril Rojas, Sofia Scalzo & Maite Mérida

Los trabajos finales de “Existimos Estallidxs” fueron parte de distintas intervenciones en espacios públicos realizados por las propias residentes en sus distintos países y de esta forma poder dar un homenaje y continuidad a las luchas de los estallidos sociales latinoamericanos y seguir construyendo redes colaborativas y colectivas que puedan dialogar tanto desde el espacio privado como el espacio público.
Creemos profundamente que, pese a la pandemia y las nuevas normas de distanciamiento social, lo que nos unió fue y es la lucha, la libertad y la conquista soberana de nuestros cuerpos. Y esta lucha no reconoce límites espaciales, habita en cada una de nosotras, recorre nuestras venas y explota en nuestros corazones.
Existimos Estallidxs se llevó a cabo de manera online con la participación de 34 residentes latinoamericanas dirigidas por cinco tutoras de renombre internacional: Wara Vargas (Bolivia), Greta Rico (México), Anita Pouchard Serra (Argentina), Camila Falcao (Brasil) y Marcela Bruna (Chile), y tuvo como ejes fundamentales el cuerpo, el territorio, la memoria y el medio ambiente. Todas estas temáticas fueron reflexionadas de manera colectiva y llevadas a cabo de manera personal por cada residente bajo la guía de su tutora.
El evento contó con un total de 40 horas formativas entre talleres, charlas magistrales, revisiones de portafolio y el desarrollo de un proyecto personal; la residencia contó con la certificación de la Universidad Evangélica Boliviana.

* Foto: Abril Rojas

Agua y territorio

Cartolandia es una unidad improvisada, conformada por nómadas de la periferia de la Ciudad de México: Ecatepec, Cerro del Chiquihuitle y Toluca; desde hace veinte años, 140 familias la habitan en casas de cartón, madera y lámina de asbesto.

Nómadas, migrantes o como los nombran en la ciudad para descalificarlos: paracaidistas. Habitan la ciudad de cartón de la Santa María, a unas cuantas cuadras de Insurgentes y Circuito Interior.

Sofía Santana, una de las primeras habitantes del asentamiento, narra las peripecias que debían hacer para conseguir una cubeta de agua.

—Hay que ser privilegiado para tener acceso al agua, aunque te cueste la vida.

Eran “buenos tiempos”: en 1995 alcanzaba con una manguera que surtía de agua a 15 casas de cartón. Conforme llegaban más familias, la manguera, no fue suficiente; además que les cortaron el suministro, la necesidad los orilló a conseguir agua en tomas de estacionamientos bancarios. Desde ese entonces, no hay un suministro fijo que les provea de agua potable; entre estacionamientos siguen buscando el preciado líquido. Para peor, la pandemia empeoró las cosas: «lavarse las manos aquí es un lujo».

Sin embargo, no desisten y entre estacionamientos o autolavados, buscan surtirse del agua del día a día. Botes, cubetas o garrafones ¿qué utensilios utilizan todas las madrugadas para cargar lo que representa su vida?

 

«Elegí este tema porque (aún siendo el centro de la Ciudad de México), existe desigualdad y corrupción para la distribución de un derecho fundamental. El acceso al agua potable, no debe ser condicionado, ni mucho menos limitado, independientemente al territorio que alguien habite o pertenezca».

—Abril Rojas.

La fortuna de tenernos

[Por Maite Merida] La resistencia cotidiana de cuatro mujeres indígenas, de mirarse y reconocerse entre el territorio que han construido. Orietta, Gabriela, Graciela y María han transformado su herencia Mapuche en una experiencia colectiva en la zona urbana de Peñablanca, Chile. Manteniendo viva su lengua, sus tradiciones y su forma de sanar en conexión con lo que brota de la tierra, estas mujeres que migraron y construyeron un pedazo de su territorio ancestral negado históricamente, tienen poco tiempo para conversar y compartir sus experiencias. Es cuando esto sucede que vuelven a hacer consciente la fortuna de tenerse unas a otras.

Cuando Chile ha depositado una esperanza colectiva en el reconocimiento de las cosmovisiones originarias que resisten a lo largo del país en la escritura de una nueva Constitución a cargo de una mujer Mapuche, aportar a la memoria de estas colectividades decoloniales de mujeres que entienden y construyen desde lo comunitario engrosa el espesor histórico del rol que las mujeres han cumplido como cuidadoras y transmisoras de la cultura.

Pese a que el parque ha sido atacado tres veces, permanecen juntas en la creación, socialización de sus saberes ancestrales y en el cuidado de sus espacios seguros. Poder mirar reflexivamente sus presencias y símbolos hace posible hacerle frente a siglos de discriminación y criminalización de su pueblo. Su resistencia es inspiradora porque trasciende los espacios de la protesta para construir, a diario y desde la ternura, un territorio ancestral abierto que germina hacia la comunidad.

Las hierbas son parte fundamental en la Ruka. La conexión con la tierra de las y los Mapuche se basa en el respeto y en el cuidado de la naturaleza, oponiéndose a visualizarla como recurso y a ejercer su explotación. 

Calendario con la figura de Elisa Loncón, Presidenta de la Convención Constitucional, organismo encargado de un proceso inédito para Chile, la escritura de una nueva Constitución.

Ruka tradicional en medio del Parque Ruka Lawen, lugar que funciona a diario gracias a los aportes de Orietta, María, Graciela, Gabriela y otras mujeres que integran la asociación. En este lugar se realizan reuniones y las atenciones de la Machi, curadora de dolencias corporales y espirituales.

[Arriba] Peñablanca, Chile. María Godoy Huenteo fue llamada por sus ancestros y ancestras a ser Lawentuchefe, mujer mapuche que se dedica a la medicina herbolaria. Para María, la esperanza es tener el conocimiento para ayudar a otros y otras a sanar, en su constante transitar entre el mundo real y el mundo espiritual.

[Abajo] Gabriela ayuda a Orietta. La fortuna de tenerse reside en el apoyo y cuidado mutuo, conscientes de la importancia del aporte de cada una de ellas.

Dentro de la Ruka donde se reúnen, educan y sanan, el fuego es un punto de reunión importante entre ellas, uno de los elementos que las conecta con su ancestralidad. 

Graciela Curihuentro Catalán es educadora tradicional Mapuche, dedicada a transmitir el mapuzungun, la lengua ancestral y la cosmovisión de su pueblo. Para Graciela, la esperanza está en seguir adelante estudiando su cultura y transmitiéndola a otros y otras.

Respiraciones

Mi trabajo viaja y dialoga constantemente con mi proceso de autoconocimiento y las diferentes experiencias y vínculos que voy tejiendo —dice Sofía Scalzo—. La fotografía me permite descubrir mis emociones y liberarme.

Respiraciones narra una manera de existir y resistir a la explotación de la naturaleza en el territorio donde habito, donde la agroindustria contamina la tierra el agua y el aire atentando contra todo lo vivo.
La tierra tiene la fuerza de regenerarse al igual que nuestro interior. Somos parte de un entramado que respira y arde al mismo tiempo. Quedará religarnos a la vida, conviviendo y no interviniendo, como un acto de fe y valentía.

¿Qué es lo que queda por donde pasamos?
Ahí donde la vida la muerte y la transformación se rebelan
Ahí donde mi cuerpo expresa y me pide cuidado
Ahí donde mi corazón guarda un grito indomable.

—Sofía Scalzo.

Warmi photo

Colectiva boliviana de formación y producción en narrativa de género, identidad, territorio y derechos humanos. Se crea a partir de la necesidad de generar espacios de formación accesibles equitativos, inclusivos y de calidad para fortalecer la creación de nuevas narrativas diversas y decoloniales para generar redes colaborativas y colectivas de autoras a nivel latinoamericano.

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Sofía Scalzo
Maite Mérida
Abril Rojas

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