Reportajes

Precariedad y urgencia

En Venezuela, ahora mismo, no está claro si habrá servicio de luz de forma constante o interrumpida; tampoco si en la panadería habrá o se podrá comprar pan —en un contexto hiperhinflacionario—; menos claro aún es el panorama político, con distintos actores moviendo fichas. Lo evidente es que el contexto, marcado por la crisis institucional y económica, está obligando a las personas a irse, con más, menos o ninguna planificación: irse.

Informe: ACNUR | Texto: Nolan Rada | Fotos: Migue Roth & Bruno Grappa

* Yoselin sube la cuesta de Tulcán (Ecuador) luego de cruzar la frontera y amamanta en el camino a su bebé de siete meses.
La población global sometida a desplazamiento forzado se ha incrementado de manera sustancial en la última década; los más afectados: mujeres y niños. No es la excepción en el caso de la población migrante venezolana.

¿Cómo negar esa opción a quien busca mejorar su calidad de vida, aunque implique correr riesgos físicos, emocionales y legales?

Desde ahí se explica parte de la precariedad y la urgencia manifiesta en cada historia migrante; la situación que se torna más y más crítica, así como la respuesta humanitaria de agencias como ADRA Sudamérica, que las implementa a lo largo de las distintas rutas migratorias.

Para febrero de 2019, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimaron que 3.4 millones de venezolanos dejaron su país. La cifra alcanza al 10% de la población total y sigue en ascenso. en la actualidad, más de cuatro mil venezolanos se verán forzados a abandonar su país, y así a diario, según los datos publicados por el Alto Comisionado.

En términos regionales, Sudamérica no vivió una migración de tal magnitud en su historia contemporánea.

* Fernanda es madre soltera. Cuida de su pequeña en la plaza Rodoviaria de Boa Vista (Brasil). Con utensilios improvisados cenarán arroz de una olla popular provisto por un grupo de abuelas evangélicas de la zona.
La migración venezolana, que a principios de esta década comenzó por vía aérea, no se debe a un solo conflicto específico y abrupto, como puede ser una guerra declarada; sino a una sucesión de crisis (institucional, política, económica, alimenticia). Quienes estudian las sociedades y sus comportamientos denominan este tipo de situaciones como “emergencias complejas”, ya que no se explican desde un aspecto, sino como una serie de variantes que propiciaron las condiciones internas para derivar en procesos migratorios semejantes.

Tampoco había vivido en su historia una bonanza petrolera como aquella que se experimentó durante parte del gobierno de Hugo Chávez. Hace seis años, la industria petrolera venezolana producía alrededor de tres millones de barriles por día, en un mercado que tazaba el valor del barril en 100 dólares por cada uno de ellos. ¿Cómo se explica que de ser vista como “la Dubái” de Sudamérica, Venezuela ahora presente un escenario en el que —según la ONU— siete millones de personas necesitan asistencia humanitaria? Un porqué es la caída de la producción petrolero, que pasó de las cifras mencionadas a un millón, con el agregado de que el valor del barril descendió hasta los 60 dólares.

Situación del mercado aparte, no son pocas las voces que han denunciado el descuido en cuanto a mantenimiento de Petróleos de Venezuela se refiere. Venezuela, durante ese período de bonanza, tuvo la oportunidad de darle otro sentido a su economía, fortaleciendo distintos sectores; pero no ocurrió. La dependencia petrolera continúa y el sector productivo del país también está en crisis (desde hace años). Ahí la dificultad de la caída del valor del barril, porque hay menos dólares para pagar importaciones, por referir sólo una de las complicaciones derivadas del escenario.

La migración venezolana, que a principios de esta década comenzó por vía aérea, no se debe a un solo conflicto específico y abrupto, como puede ser una guerra declarada; sino a una sucesión de crisis (institucional, política, económica, alimenticia). Quienes estudian las sociedades y sus comportamientos denominan este tipo de situaciones como “emergencias complejas”, ya que no se explican desde un aspecto, sino como una serie de variantes que propiciaron las condiciones internas para derivar en procesos migratorios semejantes.

* Abrigo Rondón II (Boa Vista, Brasil). A nivel mundial, solo una pequeña proporción de refugiados alcanza cada año una solución duradera, lo que implica que un número creciente de refugiados continúa durante muchos años en una situación prolongada precaria (permanecer en el exilio por más de cinco años).
Según el informe «Tendencias globales» realizado por ACNUR, uno de cada dos refugiados es un niño o niña. Muchos de ellos se encontraban solos o sin sus familias. Y cerca del 80% de los refugiados viven en países vecinos a sus países de origen.
En el Abrigo Rondón II, Wilber y otro niños improvisan cometas para entretenerse, pero las horas pasan lento y cada día en el campo de refugio implica nuevos desafíos emocionales.

Desplazamiento forzado y las cifras que no logran explicar el sufrimiento

El número de personas que huyen de la guerra, la persecución y los conflictos superó los setenta millones en 2018, el nivel más alto del que ACNUR tiene constancia en sus casi 70 años de historia. En el mayor desplazamiento forzado de población en la historia reciente de América Latina, las mujeres y los niños se encuentran entre los más afectados.

Los datos del informe anual de ACNUR Tendencias Globales, muestran que cerca de 70,8 millones de personas se encuentran desplazadas forzosamente de sus hogares. Para tener una idea sobre la magnitud del fenómeno, esta cifra duplica el número de personas desplazadas hace 20 años, supone 2,3 millones más que el año pasado, y corresponde a una población entre la de Tailandia y Turquía.

No obstante, estos 70,8 millones son una estimación conservadora, dado que sólo refleja parcialmente la crisis en Venezuela. En total, según los datos de los gobiernos que los reciben, unos 4 millones de venezolanos han salido de su país, convirtiéndose en una de las mayores crisis recientes de desplazamiento en el mundo. Aunque la mayoría de estas personas necesita protección internacional como refugiados, a fecha de hoy, apenas medio millón ha solicitado asilo formalmente.

“Estas cifras vuelven a confirmar la tendencia al alza a largo plazo en el número de personas que necesitan protección a causa de la guerra, los conflictos y la persecución. Aunque el lenguaje en torno a las personas refugiadas y migrantes es a menudo controvertido, también somos testigos de un torrente de generosidad y solidaridad, especialmente por parte de las comunidades que acogen a un gran número de personas refugiadas. También constatamos una implicación sin precedentes por parte de nuevos actores, tanto del sector de la ayuda al desarrollo, la empresa privada o los particulares, que no solo refleja, sino también canaliza la esencia del Pacto Mundial sobre Refugiados”, afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. “Debemos apoyarnos en estos ejemplos tan positivos y redoblar nuestra solidaridad con las miles de personas inocentes obligadas a huir de sus hogares cada día”.

Los 70,8 millones de personas incluidos en el informe Tendencias Globales están integrados por tres grandes grupos:

· El primero es el de las personas refugiadas, es decir, aquellas que han tenido que huir de su país por causa de los conflictos, la guerra o la persecución. En 2018, el número de refugiados en el mundo alcanzó los 25,9 millones de personas, medio millón más que el año anterior. Incluidos en esta cifra están los cinco millones y medio de refugiados palestinos que se hallan bajo el mandato de la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés).

· El segundo grupo es el de los solicitantes de asilo, es decir, las personas que se encuentran fuera de su país de origen y reciben protección internacional, pero que están a la espera de una resolución sobre su solicitud de la condición de refugiado. A finales de 2018 había 3,5 millones de solicitantes de asilo en todo el mundo.

· El tercer grupo, y más numeroso con 41,3 millones de personas, lo forman aquellas personas desplazadas a otras zonas dentro de sus propios países, denominadas habitualmente como desplazados internos (IDP, por sus siglas en inglés).

* La tendencia entre jóvenes migrantes venezolanos es trabajar para aplicaciones. Ésta nota de Emiliano Gullo para Anfibia pone en evidencia lo peor del capitalismo: explotación con buena cara. Entre GPS y algoritmos, una crónica en primera persona sobre la aplicación más salvaje de la economía de plataforma y los recovecos por los cuáles pasan miles de migrantes, que buscan una alternativa laboral entre tanta precariedad.

El desplazamiento global continúa creciendo a un ritmo superior a la velocidad con que se encuentran soluciones para las personas que han sufrido desplazamiento. En el caso de las personas refugiadas, la mejor solución es poder regresar a sus hogares de manera voluntaria y en condiciones dignas y seguras. Otras soluciones son la integración en la comunidad de acogida o el reasentamiento en un tercer país. Sin embargo, tan solo 92.400 refugiados fueron reasentados en 2018, es decir, menos del 7% del total de personas a la espera de su reasentamiento. Además, unos 593.800 refugiados pudieron retornar a sus hogares y otros 62.600 se nacionalizaron.

“En cualquier situación de refugiados, dondequiera que sea e independientemente del tiempo que lleve activa, se tiene que poner el énfasis constantemente en la búsqueda de soluciones y en la supresión de los obstáculos que impiden a estas personas regresar a sus hogares”, explicó Filippo Grandi. “Se trata de un trabajo complejo en el que ACNUR está siempre involucrado, pero que también requiere que todos los países aúnen esfuerzos por el bien común. Este es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”.

Tendencias Globales – 8 datos sobre refugiados que hay que saber

—» NIÑOS Y NIÑAS: En 2018, uno de cada dos refugiados era un niño o niña. Muchos de ellos (111.000) se encontraban solos o sin sus familias.

—» MENORES DE CINCO AÑOS: Uganda, por ejemplo, registró a 2.800 niños y niñas refugiados menores de cinco años solos o separados de sus familias.

—» ENTORNOS URBANOS: Cada vez son más las personas refugiadas que viven en ciudades (61%), en lugar de zonas rurales o campamentos de refugiados.

—» PAÍSES RICOS Y POBRES: Los países de ingresos altos acogen de media a 2,7 refugiados por cada mil habitantes; los países de ingresos medios o bajos, a 5,8; y los países más pobres acogen a un tercio de todos los refugiados del mundo.

—» UBICACIÓN: Cerca del 80% de los refugiados viven en países vecinos a sus países de origen.

—» DURACIÓN: Prácticamente 4 de cada 5 refugiados han permanecido en situación de desplazamiento durante al menos cinco años. Uno de cada cinco ha estado en situación de desplazamiento desde hace al menos 20 años.

—» NUEVOS SOLICITANTES DE ASILO: En 2018, el mayor número de nuevas solicitudes de asilo correspondió a venezolanos (341.800).

—» PROBABILIDAD: La proporción de personas en el mundo que son refugiadas, solicitantes de asilo o desplazadas internas se elevó en 2018 a 1 de cada 108 personas. Hace diez años, la proporción era de 1 de cada 160.

Fuente: «El desplazamiento global…» / ACNUR


* Anabela dice: «Nosotros no queríamos salir, para evitar cualquier tipo de inconveniente para mis hijos, pero no tuvimos opción».
Las agencias humanitarias trabajan a favor de la población forzada a huir de sus hogares brindando atención médica y nutricional, refugio, protección y asesoramiento legal en las distintas rutas migratorias.

 Los destinos

En un contexto de crisis económica sostenida —que en los últimos años llegó a niveles hiperinflacionarios—, ahorrar es agua entre manos y la posibilidad de planificar pende de tantas incertidumbres que se torna casi un sinsentido: se forjan así las escenas de gente que abandona el país con lo puesto, como puede, a pie y por caminos inseguros; desesperación delatada.

Nadie deja su país por gusto: las condiciones descritas, los desplazamientos por vías peligrosas, con niños en brazos o con la promesa de rescatarlos más adelante, lo demuestran. El medio de transporte también es un síntoma: en la aparente simpleza del traslado radica la complejidad del asunto. A día, se estima que la cifra de migrantes fluctúa entre 3000 y 5000 personas por día.

Un país puede ser trampolín hacia otro debido a las dificultades en la legalización de documentos; o porque la experiencia no funciona en los primeros meses y hay que probar otras alternativas, pero Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile y Argentina son destinos predilectos.

 Orden…

* Abrigo para hombres, Santa Teresa (Boa Vista, Brasil). «Saber que hay gente que está pendiente de uno, así como las organizaciones que nos ayudan —dice Steven—, es muy bueno para nosotros; de lo contrario, todo sería incertidumbre».
El general Eduardo Pazuello, quien coordina la operación de acogida «Fuerza de Tarea Humanitaria», había anunciado acción en plazas y rodoviarias. «En Boa Vista, todavía tenemos gente parando en plazas. Son los próximos que vamos a acoger. Con la desocupación de la plaza Bolivar y con algunos remanentes en un edificio u otro, estaremos estabilizados». Cerca de 4 a 6 mil venezolanos están en Boa Vista y el estado se prepara para recibir a más personas que huyen de la crisis económica intensa instalada en Venezuela. La acción forma parte de las iniciativas del Comité Federal de Asistencia de Emergencia, presidido por la Casa Civil.

Al punto que distintas organizaciones y gobiernos se han visto movilizadas y afectados por la situación. Desde las cifras y el impacto generado en las comunidades que las reciben, se pueden entender las palabras de Eduardo Stein, representante especial conjunto de ACNUR y OIM para los refugiados y migrantes venezolanos: «Este plan —en referencia al Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela presentado en Ginebra— es un llamamiento a la comunidad de donantes, entre ellos diversas instituciones financieras internacionales y actores de desarrollo para que aumenten su apoyo a refugiados y migrantes en la región y en las comunidades de acogida».

Sin embargo, además de esta movilización, urge atender la situación base. Eso nos remite, principalmente, a la crisis política e institucional de Venezuela. En ese pulso “entre presidentes” y con los Poderes del Estado sin independencia alguna, se filtran los números, las historias, las familias separadas por razones ajenas y que, en muchos casos, no tienen fecha de reencuentro. No sólo se trata de atender a quienes se van, sino de reparar en quienes aún están en el país para evitar que sigan experimentando condiciones de crisis humanitaria o tengan que dejar el país sin mayores certezas.

Es válido pensar que la falta de planificación puede condicionar la experiencia. En efecto: hay casos en los que, más allá de la situación particular de cada país, la improvisación define la experiencia migratoria. Pero este aspecto conviene no tomarlo como una constante, menos teniendo en cuenta el lugar de procedencia.

Ocurre con padres que viajan con niños, o aquellos adultos mayores que dejan su vida atrás para probar fortuna en otro sitio: gente valiente o personas que se quedaron sin soluciones ante la crisis y se sintieron empujados por ella a buscarse la vida en otro lado. En cualquiera de los casos, si el factor humano predomina por sobre otros aspectos, en cada imagen del fotorreportaje, elaborado entre en las fronteras de Venezuela con Brasil, Colombia; y a lo largo del extenso y peligroso camino migratorio, hasta llegar a Ecuador y Perú:

¿Por qué aquella madre viaja con su bebé? ¿Por qué tiene una pulsera roja que dice “atención prioritaria? ¿Por qué son tantos y de tan variadas edades? ¿Qué los motiva a dejar la cama de un hogar por el suelo de un cruce fronterizo o una tienda improvisada a la vera del camino? ¿Qué los impulsa para dejar a los más cercanos y viajar en soledad o rodeados de desconocidos? ¿Qué piensa ese niño que dejó su casa? ¿Qué proyección sobre el futuro puede hacer un adulto mayor en relación a su nuevo destino, tras vivir toda su vida apegado a otro? ¿Hasta cuándo insistirán las mismas preguntas?


Waraos en la frontera

A nivel mundial, solo una pequeña proporción de refugiados alcanza cada año una solución duradera, lo que implica que un número creciente de refugiados continúa durante muchos años en una situación prolongada precaria (permanecer en el exilio por más de cinco años). Entre los grupos más vulnerables se encuentras las poblaciones indígenas, como el pueblo Warao.

«Los que se quedan allá [Venezuela], apenas están sobreviviendo. El pueblo Warao se está viniendo a causa del hambre», dice Marina Contreras, madre y docente Warao que se refugia con su familia en el Campo de Abrigo «Janokoida», en la fronteriza Pacaraima, del estado de Boa Vista en Brasil.

La población global sometida a desplazamiento forzado se ha incrementado de manera sustancial en la última década. En el caso venezolano, el número de personas fuera de su país superó los cuatro millones en 2019. Los países de la región no estaban preparados para tal magnitud de flujo migratorio y contextos como estos son terreno fecundo para el surgimiento de la xenofobia y la intolerancia; sin embargo, al tener acceso a oportunidades de trabajo y de inserción, la población migrante contribuye a las economías locales y al crecimiento cultural.

Migue Roth

Editor | Periodismo narrativo

Graduado en Comunicación y en Fotoperiodismo; se especializó en Periodismo en la respuesta a las crisis humanitarias. Freelance y docente universitario. Editor y fundador de Angular. Recorre Latinoamérica con el foco puesto en las problemáticas sociales y sus transformaciones.

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Bruno Grappa

Fotoperiodista | Realizador multimedia

Para dedicarse al oficio, encontró sus aspiraciones en una cámara de fotos, un libro de Kapuściński y una entrevista a un reportero de guerra. Se graduó en Producción y Periodismo. Pasó por el mundo de la gráfica, hizo realización audiovisual, conducción y operación radial; se quedó en las tres y actualmente trabaja como freelance.

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Nolan Rada

Periodista

Leyendo diarios deportivos en mi adolescencia, quise ser periodista deportivo. Leyendo crónicas en la Universidad Central de Venezuela, descubrí que quería ser cronista. Ahora me interesa la crónica deportiva como una oportunidad para representar aspectos sociales a través del juego; y el periodismo narrativo como una oportunidad para acompañar y conocer problemáticas e historias de primera mano. Crecí -y sigo colaborando- en Prodavinci. Hice radio. También soy fotógrafo.

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