Reportajes

Cambio climático vs. Mujeres resilientes

¿Ha llegado la Amazonia a su punto de inflexión, de no retorno? ¿Qué sucede con las personas que viven en medio del bosque, tratando de ganarse la vida y luchando por un futuro para sus hijos?
Conocemos a diferentes mujeres —en Bolivia— que protegen la selva y buscan alcanzar la resiliencia ante un clima cambiante: Damary, Lutmi, María Edith y Consuelo, luchan por la Amazonía y por un futuro para sus familias dentro de ella.

Texto: Lise Josefsen Hermann  | Fotos: Sara Aliaga 

Damary Vargas Chonono

Damary trabaja para el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) en su oficina del pueblo boliviano El Sena, en la Amazonía cerca de la frontera con Brasil.

Formó parte de la primera promoción de técnicos agrícolas de la Universidad de El Sena en 2015. «Como mujer me siento muy orgullosa de ser parte de la primera promoción del municipio. Además, éramos muchas mujeres, 15 de 20. Lo que me impulsó a estudiar esa carrera, fue que es la más adecuada para la zona, me gusta y no había profesionales en la región».

Y el conocimiento técnico es fundamental para prevenir y combatir la deforestación, explica Damary: «Es complejo, porque cuando uno está en la zona y no tiene ese conocimiento técnico, lo ve de otra manera. La verdad es que aquí las familias se ven afectadas económicamente, tienen malas condiciones económicas y por eso deforestan y queman los árboles. Además, no conocen alternativas. Por ejemplo, para poder recuperar los recursos naturales de los frutos amazónicos que tenemos aquí, que es una alternativa sobre todo para las mujeres.»

*Foto/ Sara Aliaga Ticona

La joven líder es optimista sobre el cambio positivo que se está produciendo en su comunidad.
«Ahora la gente está cambiando el uso de la tierra, ya no está deforestando. La gente se está volviendo más consciente. Un ejemplo, aquí en la comunidad de El Sena, se vienen haciendo planes de manejo, que también son de reforestación de la selva. Entonces, ahora hay alrededor de ochenta hectáreas reforestadas —dice Damary con una sonrisa que cubre su rostro—. Antes El Sena era una comunidad que estaba en zona roja de deforestación. Y ahora la gente ya no deforesta. Estamos viendo un cambio importante».


*Foto/ Sara Aliaga Ticona

Lutmi Tania Guarachi Ajnota

Es originaria del departamento de La Paz. Su esposo es de la zona y Lutmi ha estado viviendo aquí durante los últimos diez años.
«Cuando llegué, todo el mundo estaba trabajando en el negocio de la Castaña (tambien llamado Almendras en Bolivia y Nuez de Brasil en otras partes). Pero solo vendieron las materias primas a intermediarios, que recolectan todas las castañas y las venden en la ciudad de Riberalta. No tuvieron la visión para elaborarlos.»

Lutmi está en la cocina de su casa que huele delicioso a galletas de Nueces de Brasil. Con orgullo nos hace probar el resultado.
«Ahora hemos aprendido lo que se puede hacer con los productos amazónicos; estamos elaborando diferentes productos con Castaña; galletas, sopas, leches y pasteles. También estamos utilizando la fruta Acaí, por ejemplo, para cupcakes y pasteles. La gente hace pedidos por WhatsApp y por las tardes salgo en moto y entrego los productos.»

La mujer joven también ha notado otra diferencia desde que llegó hace diez años:
«Hemos visto un cambio positivo con el Acaí. La gente anterior cortaba el árbol para extraer el palmito. Hoy en día no se ve más, la gente prefiere cosechar Acaí. Y con Acaí puedes hacer muchas cosas. Ahora valoramos nuestros productos locales.»
Y sus planes para el futuro son continuar y desarrollar su negocio de panadería: «Mi sueño es montar una pastelería, ojalá el próximo año podamos lograr la meta y vender productos elaborados en la Amazonía. Y a más largo plazo también espero que nuestro municipio mejore y ofrezca más opciones para el turismo aquí».

*Foto/ Sara Aliaga Ticona

María Edith Chipunavi Espinoza

María creció en el pueblo de El Sena. «Nunca hemos trabajado nuestra propia tierra; trabajamos para el terrateniente que cosecha castaña. Nos está permitiendo cultivar para nuestra comida, como arroz, plátano, mandioca y esas cosas.
Ahora estamos trabajando con las mujeres para crear conciencia sobre cuánto tenemos en la naturaleza por aquí. Por ejemplo, el Acaí, que es muy rico en vitaminas. Pero no estamos acostumbrados a consumirlo nosotros mismos. Pero ahora con los cursos que hemos tenido, algunas mujeres empezaron a vender productos con Acaí por aquí. Y tenemos muchos productos. Es una forma de encontrar actividades económicas adecuadas.

La gente, por ejemplo mi padre, antes deforestaba y vendía madera como Cedro y Mara, había mucha madera por aquí. Árboles grandes, eso no lo vemos hoy en día. Sería muy importante si pudiéramos comenzar a reforestar, para que las generaciones futuras tengan árboles hermosos como antes.»

María Edith habla de las consecuencias del cambio climático en la zona: «La cosecha de Castaña se está viendo afectada; vemos menos nueces debido al clima. Hemos tenido mucha sequía desde mayo hasta octubre. Y un sol muy fuerte y sin agua para las plantas. Los arroyos se secaron e imagino que tiene que ver con la cosecha afectada. El cacao y el plátano también se han visto afectados. Sentimos las temperaturas más altas y me imagino que tiene que ver con la deforestación que ha ocurrido en nuestro territorio. A veces tenemos incendios forestales. Creo que, si cuidamos nuestra Amazonía, cuidamos los árboles, entonces también prevenimos posibles enfermedades. Las temperaturas son demasiado altas, no lo sentíamos antes. Todos los ciudadanos deberían estar pensando en plantar árboles, eso lo necesitamos mucho aquí en la Amazonía. Antes se cortaba la palma de Acaí, pero ahora la estamos plantando cerca de los arroyos, porque las raíces atraen las venas del agua. Deberíamos pensar en eso, para que nuestro suelo vuelva a estar bien.»

María Edith tiene muchos sueños para el futuro, para ella y para sus cuatro hijos:
«Deseo para mis hijos que consigan un trabajo en una oficina, no bajo el sol o en el campo recolectando Castañas como yo. Que estudien, tengan casas más bonitas y en general mejores condiciones para sus familias. Como mujer espero que las otras mujeres se conviertan en grandes empresarias y comiencen a exportar nuestros productos nativos aquí desde nuestra Amazonía. Estaría muy orgullosa de eso como mujer».

*Foto/ Sara Aliaga Ticona

Consuelo Rivero Santa Cruz

Consuelo pertenece al pueblo indígena Tacana de la Amazonía boliviana. Vive en el pequeño pueblo de Batraja que forma parte de un territorio indígena llamado TIOC (Territorio Indígena Originario campesino – antes se denominaba TCO).

«Me gusta mucho criar animales, pollos, patos y cerdos. Hemos estado trabajando con el concepto de ahorro. Los cerdos funcionaron como nuestros ahorros; podemos venderlos cuando lo necesitemos».

Consuelo cuenta uno de los desafíos de su vida diaria: vivir en medio de la Amazonia. Está preocupada porque tiene problemas con un jaguar que se acerca a su casa y mata a algunos de sus animales.

«Ha querido matar un ternero. Para nosotros sería como si se llevaran a un bebé o si uno de nosotros se enfermara. Mi padre me dijo que deberíamos cuidar al jaguar. Quiero dispararle en la pata, para castigarlo. Mi padre dijo que deberíamos educar a los animales, como también a los perros. Para que aprenda el jaguar, que no debe venir por aquí. Se pone bastante travieso, podría querer cazar a uno de nosotros también. Lo estoy espiando en este momento. Sentiré lastimarlo, pero si no cuido a mis animales, también acabará con ellos. Esa es mi forma de pensar como mujer. Lo siento, pero al mismo tiempo también me siento enojada. Solo quiero corregirlo, asustarlo al menos para que no venga más aquí. El año pasado vino también y se llevó a los cerdos. Creo que es el mismo, he visto huellas grandes.»

Consuelo tiene una larga trayectoria como lideresa que lucha por los derechos de sus tierras como pueblo indígena. Recuerda su participación en la Gran Marcha de 1996. Caminaron durante tres meses. También recuerda una situación traumática cuando fue invitada a reunirse con el gobierno en ese entonces: «Usé un collar típico indígena. Me obligaron a sacármelo para reunirme con ellos. Les dije que quiero que nos reconozcan como pueblos indígenas. No somos animales. Somos iguales a ti. Luego comenzamos a trabajar en reclamar para titular la tierra. Sufrí mucho porque vi que faltaba la voz de las mujeres, no nos reconocieron. Y me sentí muy mal cuando me dijeron que me quitara el collar.»
Según un informe reciente publicado por la oficina regional de la FAO para América Latina y el Caribe, los pueblos indígenas de América Latina son los mejores guardianes de los bosques de la región con tasas de deforestación hasta un 50% más bajas en sus territorios que en otros lugares. Para Consuelo proteger su territorio es algo vital: «Cuido mi territorio como cuido mi casa. Sin tierra nadie puede vivir. Somos los guardianes. No quemamos el bosque, no cortamos madera, no cortamos la palma de Acaí, porque esa es nuestra forma de vida. Debemos incentivar a las nuevas generaciones, a todos los bolivianos, a que lo mejor es cuidar la Naturaleza. Porque si empezamos a cuidar nuestro territorio, nos convertimos en un buen ejemplo para otras comunidades y territorios».

Cuido mi territorio como cuido mi casa. Sin tierra nadie puede vivir. Somos los guardianes.

* Este reportaje fue realizado gracias al apoyo de Oxfam.

Lise Josefsen Hermann

Periodista | Corresponsal

Lise lleva más de 10 años como freelance, insistiendo —sobre todo al público del norte de Europa— sobre las condiciones humanas en Latinoamérica y la huella que dejamos en el mundo. Reporta para varios medios de Dinamarca y Noruega, así como internacionales (NYT, DW, BBC, El País) y oenegés (Amnistía Internacional y Oxfam). Es Pulitzer Grantee y ha recibido apoyo de National Geographic, Clean Energy Network (CLEW), Fundación Gabo & Open Society Foundation. Se enfoca en temas ambientales, DDHH, migración y pueblos indígenas.

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Sara Aliaga

Fotógrafa documental | Comunicadora social

Comunicadora social, fotógrafa documental y exploradora de National Geographic radicada en la ciudad de La Paz. fundadora del primer colectivo de fotógrafas de Bolivia, War-MiPhoto. Sus ejes temáticos de investigación se basan en género e identidad, derechos humanos y pueblos indígenas. Ganadora del tercer lugar POYLATAM (2021), ganadora del Fotoevidence Book Award, World Press Photo, como parte del colectivo CovidLatam (2021)

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